
2016
![]() Violaciones a mujeres alemanas en
Berlín
A principios de abril de 1945 la segunda guerra mundial en el continente europeo estaba llegando a su fin, la derrota del Tercer Reich de Hitler era inminente, la industria bélica alemana estaba prácticamente destruida, ya no tenían reservas de combustible. Sin embargo, Hitler enajenado, imaginando contraataques ordenaba a los hombres ir a batallas suicidas contra los rusos. Antecedentes El 16 de abril la artillería del ejército rojo dio comienzo el ataque contra Berlín, el 20 de abril para el cumpleaños de Hitler los rusos ya entraban en la ciudad por el lado norte, error fatal de los defensores alemanes, ya que sus tropas se concentraban en el oeste, sumado a lo anterior algunas tropas alemanas decidieron entregarse a los estadounidenses y no perder la vida en el último momento, lo que hizo que los soldados defendiendo Berlín disminuyeran considerablemente. Ya para el 24 de abril la ciudad estaba completamente sitiada por los rusos, lo que evitaba que más soldados y civiles alemanes huyeran del ejército rojo y su venganza que hasta ese momento había aplicado contra la población germana. El grueso de los defensores de Berlín lo componían niños y ancianos, algunos miembros de las juventudes hitlerianas, veteranos de la primera guerra mundial, las SS y algunas sobras de la casi aniquilada Wehrmacht. La batalla fue sangrienta, los soviéticos tuvieron que tomar calle por calle, casa por casa, se perdían varias vidas de ambos bandos, la resistencia alemana fue tenaz, lo que favoreció a los defensores fueron los escombros que causo la artillería y aviación soviética antes de la batalla, la ciudad de Berlín era de hecho montañas de escombros y destrucción, mientras que los civiles debían refugiarse en el metro de la ciudad. El 28 de abril Hitler contraía matrimonio con su amante Eva Braun, mismo día que los soviéticos llegaban al centro de Berlín, a unos cuantos metros del Reichstag, del bunker donde se encontraba refugiado Hitler. El 30 de abril Hitler junto a su ahora esposa se suicidan en el bunker del Reichstag ordenando previamente que sus cuerpos fueran incinerados, los rusos entraron al Reichstag combatiendo por cada rincón de este, en la madrugada del 1 de mayo los soviéticos izaron la bandera en lo alto del edificio, la resistencia alemana se mantuvo hasta el 2 de mayo cuando se rindieron los últimos efectivos alemanes. Una vez pacificada la ciudad muchos civiles y militares alemanes preferían rendirse a los aliados occidentales por miedo a las represalias de los rusos, ya que estos venían con un afán de venganza por los crímenes que los alemanes cometieron en la Unión Soviética a partir de junio de 1941 cuando comenzó la invasión a la URSS. Alemania se rindió oficialmente el 8 de mayo de 1945. Tabla 1:
![]() Mapa del ataque
soviético sobre Berlín
![]() Bandera soviética
izada en lo alto del Reichstag
![]() Civiles en Berlín
huyendo del frente de batalla
![]() Niños alemanes
reclutados para la batalla
![]() Lucha casa por casa en las calles
de Berlín
![]() Periódico
estadounidense informando sobre la muerte de Hitler
![]() Ancianos alemanes reclutados
![]() Testimonios Marta Hillers Los rusos ya arribaron a Berlín, la muerte ya es algo habitual de ver, ya no hay gobierno, ya nadie los protege solo existe cierta disciplina y jerarquía, protegernos entre nosotras, además estaban incomunicadas, no había periódico, ni noticias, ni radio, nada, nos basábamos solo en rumores que llegaban a nuestro refugio. Para entonces ya estábamos aterradas por los bombardeos aliados, un chiste de mal gusto empezó a recorrer las calles de Berlín: “Más vale un ruso en la barriga que un americano en la cabeza”. De repente llega a mí una chica quien me habla de que la violaron, no sé porque empecé a anotar lo que me decía la chica en mi diario, la primera frase que anoté fue, ¿Qué significa violación? Y respondí esa pregunta con lo que me contó esa chica, ella dijo: “Me tomaron y me tiraron al suelo entre varios, unos vigilaban y otro empezó a rasgar mi ropa interior y me violó brutalmente”. Luego le pregunté ¿Cuántas veces fueron? “5 veces”. Algunos hombres alemanes increpaban a las mujeres por haber sido violadas, te dejaste violar por los Ivanes (como les decían a los rusos) las mujeres al pasar los días, aprendimos a evitar, a burlar, a defenderse de la violación con sagacidad, sin violencia e intercambiando información, pero no siempre se cuentan esas cosas. Había mujeres que cuando veían que era inevitable la violación buscaban al ruso “alfa” y se entregaban solo a él, así este les daba protección y comida. En este diario solo redacté la experiencia de cada chica, nunca les pregunté el nombre ni nada, no sé si estuvo bien o mal pero así lo hice. Las violaciones pasaron a ser la conversación cotidiana entre las mujeres, entre ellas se decían ¿a ti te violaron? ¿Cuántas veces? ¿Dónde? ¿Los Ivanes te dieron algo? O cuando era algo rutinario, ¿Cuántas veces fueron hoy?49. Gabriele Koepp ¿Por qué tuve que ser una niña? ‘Frau,’ komm o “Mujer, ven” era la frase que menos queríamos escuchar por parte de los rusos, hoy tengo 80 años y hasta hoy tengo problemas para dormir, también nunca pude tener una relación de pareja, la sexualidad para mí paso a ser solo violencia. Las violaciones en más fueron tantas que después del alto al fuego escuché que la iglesia católica daba autorización a las mujeres alemanas a abortar. Había escuchado a una sola mujer dar su testimonio después de la guerra que prefirió quedar en el anonimato, ella tenía 30 años yo era más niña y dar mi testimonio no es fácil, pero consideré que tenía que hacerlo. Siento que soy la voz de las mujeres que no pudieron hablar. Yo tuve cercanía con algunas mujeres que habrían sido violadas por los rusos, según lo que me dijeron que fueron violadas mínimo unas 5 veces, yo misma vi cuando violaban a una anciana de 90 años que más tarde moriría. Lo recuerdo como si fuera ayer, era el 25 de enero de 1945 cuando mi madre me dice que tenía que huir porque se acercaban los rusos, yo vivía en Schneidemuhl, en la antigua región alemana de Pomerania que ahora es una ciudad polaca llamada Pila, nos fuimos en un tren de ganado a Berlín pensando que era más seguro. Los rusos tomaron el tren yo escapé hacia un pequeño pueblo a mi hermana no la 49 Hillers, Marta. Anonyma Una mujer en Berlín. Frankfurt, ANAGRAMA, 1954, pp 11-118. vi más. Yo fui violada dos veces en la mañana y dos veces por la tarde dentro de una casa saqueada y lo peor que fui entregada por las mismas mujeres alemanas mayores para salvarse ellas, todo por ser la menor, lloré tanto que quedé sin lágrimas. Fui dos semanas el juguete sexual de un oficial ruso hasta que pude escapar a un pueblo cercano y me escondí ahí, gracias a una familia de allí, 15 meses más tarde me reencontré con mi madre en Hamburgo, mi madre durante los siguientes años era muy fría conmigo, tal vez la vergüenza y remordimiento que le daba lo que me había pasado o por dejar que mi hermana y yo escapáramos de la casa50. Gabriele Koepp
![]() Vladimir Gelfand (oficial soviético que participó en la batalla de Berlín) "Las gatas alemanas que capturábamos decían que estaban vengando a sus maridos muertos", escribe el teniente. "Debemos destruirlas sin misericordia. Nuestros soldados sugieren apuñalarlas en sus genitales, pero yo solo las ejecutaría". El 25 de abril me topé con unas mujeres alemanas, con mi alemán precario les dije: a dónde iban y por qué habían abandonado sus hogares. Con horror en sus rostros me contaron lo que les había ocurrido la primera noche que arribó el Ejército Rojo a la ciudad", escribió: "Me clavaron aquí", dijo una de las muchachas y se levantó la falda. "Toda la noche. Eran viejos y otros tenían espinillas. Todos se montaron por turnos. No 50 Koepp, Gabriele, Warum war ich bloß ein Mädchen? Bonn, Herbig, 2010. menos de 20 hombres", dijo antes de estallar en lágrimas, la muchacha de repente se me tiró encima y me dijo: "Tú puedes acostarte conmigo. Haz lo que quieras conmigo, ¡pero solo tú!"51. Diario de vida de Vladimir Gelfand
![]() Fuente: http://www.bbc.com/
General norteamericano Frank Howley: "Los soldados del Ejército Rojo, en Berlín y en todas partes, no fueron más que unos ladrones y unos violadores, en todos los casos, y muy frecuentemente, además, unos asesinos. Una chica alemana que luego yo tomaría como secretaria, cuando tenía 17 años, debió ser hospitalizada, tras lograr huir de Berlín y llegar a nuestras líneas. Siete soldados rusos violaron por turno a la chica y a su madre en su apartamento... 230 mujeres alemanas 51 Gelfand, Vladimir. Diario de vida. fueron tratadas en el mismo hospital en un sólo día, a consecuencia de violaciones y sevicias". Ingeborg Bullert Hoy de 90 años de edad. La mujer cuenta que cuando llegaron los soviéticos a su barrio en Berlín, había tanques en la calle. Como todos se refugió en el sótano de su edificio. Una de las noches de bombardeo, salió del refugio y fue a buscar a su apartamento un pedazo de cuerda para colgar una lámpara. De repente la sorprendieron dos soldados soviéticos que la sometieron con pistolas. "Me violaron los dos. Pensé que me matarían", recuerda. Ingeborg nunca contó su amarga experiencia, le parecía muy difícil decírselo a alguien. "A mi mamá le gustaba alardear con que a su hija no la habían tocado", relata52.
![]() Fuente: http://www.bbc.com/
52 BBC Mundo (08 de mayo de 2015). El drama oculto de las violaciones masivas durante la caída de Berlín. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de: http://www.latercera.com/noticia/mundo/bbc-mundo/2015/05/1433-628742-9-bbc-el-drama-oculto-de-las-violaciones-masivas-durante-la-caida-de-berlin.shtml Comisario judío soviético Ilya Ehrenburg durante la etapa inicial de la toma de Berlín “¡Maten! ¡Maten! En la raza alemana no hay más que mal, ¡ni uno entre los vivos, ni uno entre los aun no nacidos, nada más que mal! Sigan los preceptos del camarada Stalin. Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guarida. ¡Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! ¡Tómenlas como su botín de guerra! A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejército rojo”. Svetlana Alexievich "Éramos jóvenes, fuertes, y llevábamos cuatro años sin mujeres. Entonces tratamos de capturar mujeres alemanas y... Diez hombres violaron a una muchacha. No había bastantes mujeres; la población entera arrancaba del Ejército soviético. Entonces tuvimos que tomar jóvenes, de doce o trece años. Si ella gritaba, poníamos algo en su boca. Pensábamos que esto era divertido. Ahora no puedo entender cómo lo hice. Un muchacho de buena familia... Pero era yo". Una telefonista del Ejército soviético "Cuando ocupábamos cada ciudad, teníamos primero tres días para el saqueo y... [Violaciones]. Eso no era oficial, por supuesto. Pero después de tres días uno podría ser procesado en consejo de guerra por hacer eso. (...) Recuerdo a uno que violó a una mujer alemana que estaba desnuda, con una granada de mano entre sus piernas. Ahora siento vergüenza, pero no sentí vergüenza en ese entonces... ¿Usted piensa que fue fácil perdonar [a los alemanes]?. Odiábamos ver sus limpias casas blancas intactas. Con rosas. Quería que ellos sufrieran. Quería ver sus lágrimas. ...Tuvieron que pasar décadas hasta que yo comenzara a sentir compasión por ellos". Vasily Grossman, más corresponsal especial para el "Estrella Roja", el periódico del Ejército Rojo, admitió: «Horror en los ojos de mujeres y muchachas... Cosas horribles le están sucediendo a las mujeres alemanas. Un educado alemán cuya esposa ha recibido "nuevos visitantes" —soldados del Ejército Rojo— explica con gestos expresivos y palabras rusas imperfectas, que ella ya ha sido violada por diez hombres hoy... gritos de mujeres se escucha desde una ventana abierta... Las mujeres y muchachas están seguras mientras él [un oficial judío] esté allí. Cuando él se marcha, todas ellas gritan y le suplican que se quede. Las muchachas soviéticas de los campos de concentración están sufriendo mucho ahora. Esta noche, algunas de ellas se esconden en nuestra sala de corresponsales. Durante la noche somos despertados por gritos: uno de los corresponsales no pudo resistir la tentación» "Ahora nos estamos encontrando con civiles alemanes, y nuestros soldados están haciendo un buen uso de las mujeres alemanas". "Hay gran cantidad de mujeres alrededor, pero ellas no comprenden ni una palabra de ruso. Pero eso es incluso mejor ya que usted no tiene que hablarles de ello. Sólo apunta su [pistola] Nagan, y grita: ¡Acuéstate! Uno se ocupa de su asunto y se larga". "Estamos profundamente en Prusia Oriental donde estamos cazando a las prusianas tan duro que están volando las plumas. Nuestros muchachos ya han probado a todas las mujeres alemanas" (Carta de un soldado del Ejército Rojo, febrero de 1945)53. Hubo muchas muchachas jóvenes violadas. Hablé con muchas que tenían entonces 13 y 14 años y que no tenían idea de lo que les sucedió. Para muchas esto significó que ellas más tarde nunca pudieran dormir con un hombre, y el aborrecimiento del acto sexual "desarrollado". Las violaciones ocurrían en las calles, en los sótanos, en las casas, donde los niños y otra gente miraban. Una de ellas fue violada repetidamente por diez rusos en fila. Ella dijo que "Esto ha formado mi vida como mujer. Me he prometido quedarme sola54. 53 Alexievich ,Svetlana. La guerra no tiene rostro femenino, Moscú, 1985. 54 Sander, Helke. Liberators and Liberated, Berlin, 1992. Escultura
de artista polaco Jerzy Bohdan Szumczyk, la cual representa una mujer
alamana siendo violada por un soldado soviético, esta
escultura
se encuentra en la ciudad de Gdansk, Polonia
![]() Los Crímenes Como se mencionó anteriormente los soldados soviéticos entraron en los territorios alemanes con ansias de venganza y desataron toda su ira sobre la población alemana, una prueba de esto son los testimonios expuestos anteriormente. Solo en Berlín fueron violadas unas 130 mil mujeres de entre 12 y 80 años, en promedio una mujer era violada 70 veces, en toda Alemania se calcula que unos 2 millones de mujeres fueron violadas, el 10% de estas mujeres cometerían suicidio en el acto o tiempo después. Las mujeres de Berlín sabían el peligro que corrían ya que tenían información de que los rusos habían cometido violaciones en masa en Prusia oriental, Hitler ordenó que nadie seria evacuado de la ciudad, ni niños, ni mujeres, así que las mujeres alemanas solo tenían los sótanos para esconderse de los rusos, debían asearse, comer, dormir ahí, a veces debían salir a buscar agua arriesgándose a ser capturadas por los soviéticos, ellas eran el gran trofeo de guerra que buscaban los bolcheviques. Los rusos entraban por las noches a los sótanos a sacar mujeres, a veces se llevaba una hija, una madre, una abuela, era al azar, los hombres alemanes que intentaban ayudar a estas mujeres eran asesinados. Cuando se llevaban a una mujer las que se quedaban en el refugio sabían que más tarde vendrían por ellas, algunas se mataban antes que se las llevaran. Solo por las mañanas se podían sentir algo más seguras, ya que los rusos estaban extenuados por el combate o por la borrachera de la noche anterior, pero sabían que en cualquier momento vendrían por ellas y también por sus bienes, los rusos entraban a las casas a saquear cuadros, muebles, joyas, relojes, dinero o cualquier objeto de valor. Se sabía también que existía en Alemania oro, que fue robado por los alemanes de los distintos países que invadieron desde 1939, incluso los rusos al igual que los norteamericanos se llevaron a científicos alemanes para sacar provecho de sus conocimientos y tecnologías, a favor de las dos superpotencias. Siempre los rusos han consumido mucho alcohol y los alemanes no lo sacaron de la ciudad antes de la batalla, lo que hizo que hubiera mucho a disponibilidad de las fuerzas rusas, esto fue un error grave ya que al estar bajo efectos del alcohol los soviéticos se comportaban más violentos e irracionales con la población civil e incluso tras consagrar su victoria y casi celebrando esta los rusos violaban y saqueaban más. En la noche era donde más peligro se corría, las mujeres se escondían hasta en los entre techos de las casas para evitar las violaciones, solo salían para buscar agua, era tanta la desesperación que mujeres rebelaban donde estaban escondidas otras para que ellas pudieran salir a beber agua55. ¿Qué pasó con las mujeres alemanas cuando se bajaron las armas? Lamentablemente el sufrimiento para las mujeres alemanas no se detuvo cuando hubo paz, como decía el dicho alemán durante la batalla de Berlín, “disfruta la guerra mientras puedas, porque la paz será terrible”. Claramente la situación para las mujeres empeoró porque una vez concluida la batalla no solo los rusos ocuparon la capital alemana, sino también, las otras tres potencias vencedoras: Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Tal como se había llegado a acuerdo en la conferencia de Yalta en febrero de 1945 y aunque históricamente no se ha mencionado mucho estos también cometieron violaciones en contra de las mujeres germanas. 55 Beevor, Antony. Berlín, La caída, op. cit., pp. 1111-1210. Se estima que unas 860 mil alemanas fueron violadas en la post guerra por los soldados aliados, no había contemplaciones, niñas de 7 años hasta ancianas eran violadas, muchas de ellas violadas por los estadounidenses. "No había agua corriente y mi madre y yo habíamos salido a buscar agua con cubos. Al llegar al puente, los soldados americanos dijeron que mi madre debía pasar, pero que yo tenía que esperar allí. Mamá hizo ademán de volver atrás, pero la empujaron y la obligaron a atravesar el puente. Ella miraba hacia atrás sin perderme de vista, pero no podía hacer nada" (Elfriede Seltenheim). El contexto de este relato, ocurre cuando los estadounidenses entraban en los suburbios de Berlín, desde allí fue trasladada a un barracón en el que los soldados estadounidenses la violaron innumerables veces, día y noche, durante un mes, "No recuerdo haber gritado ni una sola vez. Estaba aterrada”, hoy tiene 85 años y es así que recuerda su aterradora experiencia ante los soldados americanos que supuestamente venían a liberarlos del nazismo. También menciona que cuando terminó este tormento decidió no hablar nunca de lo que le había sucedido, ni nunca buscar justicia ni pedir indemnizaciones, no olvido nunca lo que le pasó, pero tampoco quería recordarlo constantemente, ella decía, "perdí la sonrisa para siempre. Después perdí las lágrimas. Y le voy a decir una cosa: se puede vivir sin sonreír, pero no se puede vivir sin llorar". A más de 70 años del término de la segunda guerra mundial todavía no se habla de las violaciones de los aliados, de los rusos, ni de los norteamericanos. La familia de Elfriede huyó hacia el oeste de Berlín tras escuchar los rumores de las violaciones en masa por parte de los soviéticos, pero terminaron siendo víctima de los americanos que supuestamente venían como libertadores que no cometían crímenes contra la población alemana, esa idea estaba en el inconsciente colectivo de los alemanes. En estos últimos años han surgido cifras más exactas sobre cuántas mujeres alemanas fueron violadas después de la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945, lo que es difícil, es calcular hasta cuando se provocaron estas violaciones, porque se registran casos hasta 1955, se calculan unas 860 mil, de ellas 190 mil fueron violadas por los norteamericanos. Aunque estas cifras son las que solo se atrevieron a hablar, muchas decidieron no hacerlo, así que muy posiblemente la cifra sea mucho mayor. Al principio de la ocupación todo fue festejo, los americanos y rusos por ganar la guerra, y los alemanes porque se terminó, pero una vez que se acallaron los cañones vino una pesadilla, los soldados pasaban casa por casa registrando todo para robarse relojes, bicicletas, radios, gafas de sol, joyas todo lo que era de valor, luego violaban a las niñas y mujeres antes de marcharse. Esas mujeres guardaron silencio durante muchos años por la vergüenza que les provocaba lo que les habían hecho, era lo más común que se dio en ellas, siendo también ignoradas por las autoridades del Estado alemán y habiendo nula justicia por estos crímenes. Soldados
rusos acosan a una mujer alemana después de tomarse la
capital
alemana, cuando ya la batalla había finalizado
No hay duda que la mayoría de las
violaciones en masa
en Berlín fueron perpetradas por soldados rusos, pero
también hay violaciones que fueron efectuadas por los
norteamericanos y que se prolongaron incluso hasta 1955, las cuales han
sido invisibilizadas a través de la historia. El
ejército
estadounidense llegó a tener 1.600.000 hombres en Alemania,
por
lo que era difícil controlar la disciplina de todos. Estas
violaciones no fueron registradas por los altos mandos de los
ejércitos ocupantes ni por el gobierno alemán de
turno,
la mayor parte de los registros de las violaciones fueron
hechas por la iglesia alemana, esta registraba todas las
actividades de los extranjeros que ocupaban Alemania y que efectos
causaban en la comunidad, como el registro del párroco
Michael
Merxmüller, que decía, "Ocho niñas y mujeres
violadas, algunas de ellas en presencia de sus padres". El
padre Andreas Weingand,
"Lo más triste durante su paso fueron las violaciones de
tres
mujeres: una casada, una soltera, y una niña virgen de 16
años y medio. Todas cometidas por soldados americanos
fuertemente embriagados". El padre Alois Schiml de
Moosburg, registró, "Por
orden del gobierno militar, una lista de todos los residentes y sus
edades debe ser clavada en la puerta de cada casa. Como resultado de
este decreto, 17 niñas y mujeres, han debido ser llevadas al
hospital, tras haber sido objeto de abusos sexuales repetidos".
Lo más conmovedor es el registro de una niña de 7
años violada y que posteriormente murió por una
enfermedad venérea, mientras que la mujer violada de mayor
edad
tenía 69 años.![]() Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html A veces los soldados pedían permiso a las autoridades locales para sacar de sus casas a mujeres alemanas, solicitaban grupos de 15 mujeres, cada 15 días con el pretexto de usarlas en tareas domésticas o de secretarias, lo cual, constituía un trabajo forzoso, sin embargo, no era más que para encubrir la huella de las violaciones. Algunas mujeres eran amenazadas, otras por sentimiento de culpa nunca denunciaron estas prácticas. Otra práctica de los soldados aliados, eran las cazas nocturnas de mujeres por Berlín, "Una noche llamaron a la puerta, eran siete soldados americanos armados. Exigieron que les preparasen comida y después violaron a mi abuela y a mi madre. Mi primo lo vio todo, pero nunca habló de ello. Mi madre y mi abuela tampoco", así da testimonio Maximiliane, hija de un estadounidense que violó a su madre, ella creció sin saber quién era su padre, años después relató, "Comencé a sospechar cuando, ya universitaria, quise hacer un viaje de estudios a EEUU... A mi madre aquello la desestabilizó por completo y después de varios meses y de mucha tensión, mi primo me contó lo que había detrás de todo aquello"56. Los soldados se daban información entre ellos, donde había mujeres y niñas indefensas, "Lo que más me ha chocado todos estos años, desde que supe lo ocurrido, es que mi madre aceptó, sencillamente. En su concepción de las cosas, ella pertenecía al 56 Sánchez, Rosalía. (08 de marzo de 2015). Las alemanas sufrieron 860.000 violaciones de los aliados. El mundo. Berlín. Recuperado el 21 de noviembre de 2016, de: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html bando de los perdedores de la guerra y de alguna forma debía aceptar eso como un castigo. Nunca habló de ello", menciona lastimosamente Maximiliane. Julio de 1945. Soldados aliados
acechan a mujeres alemanas
Meses después del término de la
guerra las
violaciones estaban a la orden del día, también
había abusos sexuales con consentimiento por sobrevivencia,
ya
sea por patatas, chocolates, o por cualquier fuente de alimento. Muchas
mujeres y niñas se veían obligadas a prostituirse
para
poder sobrevivir, lo hacían a cambio de cualquier alimento
que
estos le ofrecían, la falta de alimento era tanta que no les
quedaba otra alternativa, se decía en las calles de
Berlín, Los
estadounidenses y
rusos se demoraron 6 años en derrotar a los alemanes, pero
estos
con solo una tableta de chocolate pudieron conquistar a las mujeres
alemanas. ![]() Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html La propaganda estadounidense promovió la idea que las mujeres alemanas se sentían atraídas por los soldados norteamericanos, lo que produjo aún más el exceso machista de los americanos. Otra dolorosa consecuencia de las violaciones en masa fue la de los bebés que nacieron a causa de estas violaciones, bebés sin padres. Se estima que el 5% de los niños nacidos en la Alemania occidental de la post guerra fueron a causa de una violación, en números enteros se estima que fueron unos 1.900 niños, se desprende que por cada nacimiento cabe suponer 100 violaciones, aparecen como resultado los 190.000 casos. Al avanzar los años a la guerra, hacia fines de los años 50, se estableció que unos 400.000 niños en total nacieron producto de una violación o de relaciones por necesidad en toda Alemania por parte de las cuatro potencias ocupantes, de los 400.000 nombrados, 300.000 fueron a causa de los rusos y solo el gobierno francés respondió a estos niños sin padres mediante una manutención. En los archivos de los hospitales también quedó registro del estado en el que llegaban las mujeres y niñas que habían sido violadas brutalmente, "Además de violadas, muchas mujeres eran azotadas con fustas y látigos o atacadas con armas blancas", también los archivos judiciales tienen casos de niñas de 13 años que se han suicidado por haber sido víctima de violaciones de grupos de soldados, se colgaban de las vigas de sus casas o con sobre dosis de vinagres, Otto H, relata, "Mi sobrina de 13 años fue violada en la habitación de al lado por 14 soldados rusos. A mi mujer la arrastraron hasta el granero y allí la violaron también. A la mañana siguiente, antes de dejar la granja, volvieron a hacerlo. Al abrir el granero encontramos su cuerpo destrozado" tuvo que llevar en su conciencia ese acto por el resto de su vida. Pero no cabe duda que uno de los testimonios que más nos ha llamado la atención por la crueldad de los crímenes, es el de un joven oficial llamado Leonid Rábichev, quien años después se atrevió a escribir sobre las atrocidades de las que fue testigo. «…mujeres, madres e hijas, yacen a derecha e izquierda a lo largo de la ruta —escribiría—, y delante de cada una de ellas se halla un ruidoso ejército de hombres con los pantalones bajados»57. 57 Merridale, Catherine. La Guerra De Los Ivanes: El Ejército Rojo (1939-1945), op. cit., p. 1451. «A las mujeres que sangran o pierden el conocimiento se las aparta a un lado —proseguía Rábichev—, y nuestros hombres disparan a las que tratan de salvar a sus hijas». Mientras tanto, había allí cerca un grupo de oficiales «sonrientes», uno de los cuales estaba «dirigiéndolo, o, mejor dicho, regulándolo todo, con el fin de asegurarse de que todos los soldados sin excepción tomaran parte»58. Aquella noche, a Rábichev y sus hombres se les envió a pernoctar a un refugio alemán abandonado. En todas las habitaciones había cadáveres: cuerpos de niños, de hombres y mujeres ancianos que evidentemente habían sufrido violaciones antes de morir. «Estábamos tan cansados —escribiría Rábichev— que nos tendimos en el suelo entre ellos y nos quedamos dormidos» Al fin y al cabo, resultaba ya difícil que la mera presencia de cadáveres pudiera perturbarles 59 Mujeres y niños
alemanes violados y asesinados
58 Merridale, Catherine. La Guerra De Los Ivanes: El
Ejército Rojo (1939-1945), op. cit., p. 1452.![]() Fuente: http://redpatrioticargentina.blogspot.de/2011/09/la-frase-de-zinoviev.html 59 Ibíd. Niños alemanes
violados y asesinados por los militares rusos
![]() Fuente: https://ser1889.wordpress.com/2009/11/ “Cuando más tarde fueron a otro edificio y encontraron los cuerpos de varias mujeres que habían sido violadas y luego mutiladas una por una, cada una de ellas con una botella de vino vacía introducida en la vagina, la entereza de los hombres de Rábichev disminuyó un poco”60. Según Catherine Merridale historiadora especialista en historia de Rusia, lo que motivó a los soldados rusos a cometer estas atrocidades era que la compasión por las 60 Ibíd. p. 1453. víctimas femeninas era algo que se desincentivaba de manera activa, y la presión del resto de los soldados también contribuía a unir a los hombres y hacerlos cómplices y partícipes en los crímenes. La historiadora Miriam Gebhardt postula algo similar, apuntando como posibles causas de las violaciones “la propaganda de venganza, experiencias dolorosas en los propios países y una imagen denigrante de las mujeres alemanas en la prensa y entre los soldados"61. También postula lo que ya habíamos mencionado, una fuerte inclinación al exceso de alcohol entre los rusos y a la organización patriarcal de las sociedades rusas, en las que la deshonra pasada pudo ser limpiada y saldada mediante la violación de las mujeres enemigas. En la post guerra el Estado alemán no dio ningún dato más sobre las mujeres violadas durante la batalla, ni en la posterior ocupación de Berlín, es más, el Estado alemán no dio ninguna ayuda psicológica a estas mujeres, prefirió omitir lo ocurrido. Además, fueron maltratadas por los propios alemanes, por dejarse violar, según ellos. Los embarazos no deseados, los abortos, el abandono infantil y las enfermedades venéreas también aumentaron considerablemente después de la guerra, finalmente las mujeres alemanas tuvieron que cargar solas con esa culpa, ya que no recibieron ayuda de nadie. Los altos mandos del ejército rojo se defendieron diciendo que las violaciones habrían sido casos aislados, fue tanto el rechazo que se produjo que hasta Francia país que admiraba a la URSS manifestó su molestia. Molotov, Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética dijo que las acusaciones de violaciones por parte de las tropas rusas eran solo propaganda para desprestigiarlos, claramente los soviéticos no querían que ensuciaran su imagen de liberadores de Europa del fascismo62. ¿Por qué los crímenes de la dictadura de Stalin quedaron impunes? En el inconsciente colectivo están las películas “La lista Schindler” o “La decisión de Sophie”, que tratan sobre los crímenes de los nazis en la segunda guerra mundial, pero, ¿existe una que mencione los crímenes de guerra de los soviéticos? Así como millones de 61 Arizaleta Barberia, Mikel (29 de abril de 2015). Cuando llegaron los soldados. Recuperado el 25 de noviembre de 2016, de: http://kaosenlared.net/cuando-llegaron-los-soldados/ 62 Beevor, Antony. Berlín, La caída, op. cit., pp. 1111-1210. personas, judíos, homosexuales, comunistas, gitanos, testigos de Jehová, y discapacitados eran asesinados en los campos de concentración alemanes, también había millones de personas que eran asesinadas en los campos de concentración soviéticos llamados gulags, entonces, ¿Por qué solo los crímenes de los nazis se llevan toda la atención? Durante muchos años Stalin gobernó la Unión Soviética paralelamente que Adolf Hitler gobernaba Alemania, dos de las dictaduras más sangrientas de la historia, donde se ratificaron los campos de concentración, los gulags, exilios y las deportaciones en masa que condenaron a muerte a millones de personas. Bajo la dictadura de Stalin se deportaban a personas para ocuparlas como mano de obra en las minas, talando los bosques o en la construcción megalómana de Stalin, así la URSS pudo acelerar su industria y convertirse en una potencia mundial. Stalin gobernó la
Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas entre 1924 y 1953
Algunos historiadores plantean que se
olvidó los
gulags de Stalin, porque la vida fuera de ellos no era mejor, ya que el
pueblo ruso había sufrido bastante, la primera guerra
mundial,
la revolución rusa, la colectivización
agrícola y
la invasión nazi hicieron que la Unión
Soviética
no fuera un país donde se pudiera vivir en paz
cotidianamente.
Los prisioneros de los gulags decían, el mundo más
allá de las alambradas no era sinónimo de libertad,
para los rusos su país era, olshaya, "la gran
prisión" que era más o menos igual de
mortífera e inhumana que los gulags. ![]() Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm Otro argumento del porque los crímenes rusos están ocultos es que los aliados necesitaban enaltecer la imagen de Stalin ya que la URSS era uno de sus aliados en su lucha contra la Alemania de Hitler. Entre otras razones del porqué los crímenes de los soviéticos se les da menos importancia es que no existen imágenes o videos de ellos. No existen registros que muestren cadáveres o prisioneros moribundos, sumado al excesivo hermetismo que caracterizó no solo la época de Stalin sino también toda la historia de la Unión Soviética. Anne Applebaum periodista del Washington Post y autora de libro “Gulag: una historia” dice: “en nuestra sociedad un hecho que no es ilustrado por imágenes simplemente no existe”. En los gulags la gente moría de hambre, frio o por fusilamientos de los verdugos, aun así, estas muertes no provocan tanto rechazo como la forma en que morían los prisioneros en los campos de concentración de la Alemania nazi, los cuales eran asesinados mediante cámaras de gas o por atroces experimentos médicos. Para muchos es mejor mirar los crímenes contra un grupo de personas por su etnia, como la matanza de los judíos, ver como una raza extermina a otra, en vez de ver la de un gobierno supuestamente del pueblo que se muestra la imagen de hermandad de los trabajadores más allá de las fronteras como el comunismo. Comparando los campos de concentración nazis y los gulags soviéticos, la finalidad de ambos era humillar a los prisioneros, quitarles sus necesidades básicas para sobrevivir, como la comida, sueño y abrigo. En los dos la imagen del “enemigo” era diseñada por el Estado para ayudar a construir una identidad nacional. Pero también existían diferencias entre ambos sistemas de campos de concentración, en los gulags soviéticos tenían un afán económico y político, el fin era tener mano de obra para la producción, al mismo tiempo el régimen estalinista se deshacía de la oposición, como los trotskistas, enemigos de clase como nobles, burgueses, o agricultores dueños de la tierra. En el caso de los campos de concentración nazis en algunos casos también eran para trabajos forzados y producción, pero la principal función era el exterminio mediante cámaras de gas. En el caso de los gulags, la sentencia de ser trasladado a uno no era una sentencia de muerte, algunos podían escapar o cumplían sus condenas y luego volvían a sus hogares. En cambio, tratar de escapar de Auschwitz o Mauthausen era prácticamente imposible, pero la gran diferencia entre ambos regímenes opresores es que en nuestros días una es condenada por el mundo entero y la otra sigue siendo un misterio63. ¿Quién lavó la imagen de Stalin y sus crímenes? Stalin es responsable de derramar la sangre de millones de seres humanos, pero de alguna manera ha conseguido escapar del juicio histórico y todo el odio y desprecio se lo llevó su contendor, Adolf Hitler, ¿Por qué el líder soviético se salvó de esa condena? El historiador británico Laurence Rees se sorprendió una vez cuando caminaba por una de las universidades británicas y dijo: vi un retrato de Stalin, unos de los mayores genocidas de la historia, pero aun así lo homenajean o solo era para tapar una humedad de la pared, pero lo que más me llamó la atención fue que a nadie le llamaba la atención ese tirano en la pared, me pregunte, que pasaría si en vez de Stalin estuviera Hitler en aquella pared, seguramente habría una lluvia de protestas. Según la crítica de la historia o de un tipo común y corriente, Stalin culminó la guerra mejor posicionado de lo que realmente se merecía, siendo que fue responsable de la muerte de millones de personas inocentes, muchas de ellas solo por sus sospechas y paranoia, las torturó y asesinó, toda persona que sepa quien fue realmente Iósif Stalin sabría sobre su naturaleza violenta y monstruosa. Pero hay quienes que le dan una razón lógica al porqué Stalin no tiene una imagen oscura como debería tenerla dentro de los personajes históricos, y es porque de algún modo bajo la sombra de la información e imagen benigna de lo que fue la Unión Soviética, imagen que la construyeron los aliados occidentales, para los norteamericanos Stalin era el “Tío Joe” y para los británicos es el “viejo Joe”. La prensa aliada, especialmente la británica estaba muy dedicada a enaltecer la imagen de su aliado soviético, como por ejemplo un periodista llamado George Orwell, quien escribió una fábula de una granja la cual enaltecía al Estado soviético, pero nunca hablo de los horrores que se vivían en el Este. Lo mismo ocurría en Estados Unidos, en la edición de enero de 1943 la revista Time publicó en la portada la imagen de Stalin como "Hombre del año" y en 1942 la revista decía: “1942 fue un año de sangre y fuerza” “El 63 Riquelme, María José (12 de noviembre de 2008). El olvido de los crímenes estalinistas. BBC Mundo. Recuperado el 20 de diciembre de 2016, de: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm hombre cuyo nombre significa acero en ruso, cuyas escasas palabras en inglés incluyen la expresión estadounidense "tough guy" (chico duro) fue el hombre de 1942... Los métodos de Stalin fueron duros, pero valieron la pena”. Otro artículo publicado de la revista Life en 1943 describía que la URSS era similar a los Estados Unidos, que su gente era parecida a los norteamericanos, se visten como ellos y piensan como ellos, pero sin lugar a dudas la apreciación que llamó más la atención fue la que se le hizo a la NKVD, la policía de la Unión Soviética, responsable de las purgas de Stalin a la cual se comparó con el FBI. Stalin y su gobierno en 1938, con
Nikolay Yezhov, el jefe de la policía secreta, la NKVD en el
extremo derecho
Pero el galardón más grande
sobre el lavado de imagen de Stalin se lo lleva una película
llamada "Misión
a Moscú",
de la Warner Brothers, basada en un libro escrito por Joseph Davies, un
ex embajador estadounidense en la URSS. Tanto el libro como la
película se muestran a Stalin como un hombre paternal en la
URSS, como el hombre responsable de la acelerada
industrialización de la Unión
Soviética y sobre
las personas inocentes que murieron en las purgas de Stalin se dijo que
había sido por necesidad de seguridad del Estado
soviético. Más tarde el mismo productor de la
película “Misión a
Moscú”, Robert
Buckne, reconoció que su película era una de las
más grandes farsas diciendo, "una mentira conveniente para
fines políticos".
Después de la muerte de Stalin en los años 50 ese
film
fue condenado, tal vez porque ya la guerra fría
había
comenzado, pero durante la guerra fue un material de propaganda, a
pesar que se sabía en Estados Unidos y el Reino Unido de los
crímenes del régimen de Stalin.![]() Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm Los aliados no solo sabían de la brutalidad del régimen estalinista hacia comienzos de los años 40, sino también el presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt y el primer ministro Británico, Winston Churchill, llegaron a censurar la información que hablaba sobre los crímenes de Stalin en la Polonia ocupada por la Unión Soviética, cuando hizo cumplir el tratado germano soviético de 1939 en el que planteaba que la parte Este de Polonia seria soviética, uno de los crímenes que trataron de ocultar con mucho afán, es la matanza del bosque de Katyn donde murieron miles de oficiales polacos por parte de la NKVD (la policía secreta del régimen estalinista). No es difícil entender porque los dos gobiernos tanto de Norteamérica y el Reino Unido no prestaron atención los crímenes de Stalin y que, por el contrario, tenían que dar una buena imagen de este, ya que la Unión Soviética era un aliado vital para occidente ante los alemanes, se necesitaban de su parte para luchar contra ellos. "Los tres grandes": Churchill,
Roosevelt y Stalin, en 1945
El gran problema en todo esto es que las mentiras ante
la
conveniencia del momento fueron muchas, es más perduran
hasta el
día de hoy, por eso se espera que algún
día la
gente común y corriente no solo los historiadores se den
cuenta
de lo atroz que fue el régimen de Stalin en la URSS, lo
mismo se
espera de los estudiantes, que a veces glorifican la imagen del
dictador de la Unión Soviética, tal vez por tener
la
misma ideología de él, pero eso no quita
que deban
condenar las atrocidades de su dictadura y que esta sea tan rechazada
como la del régimen nazi 64.![]() Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm Conclusión En esta tesis analizamos los crímenes de guerra de las fuerzas armadas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, durante la segunda guerra mundial contra sus enemigos, primero los polacos entre 1939 y 1940 y luego contra los alemanes entre 1942 y 1945. En el primer capítulo se definió el concepto de crimen de guerra, y cuales nos enfocamos para realizar esta tesis, posteriormente se vio la masacre del bosque de Katyn, en la ciudad de Smolensk en la actual Federación Rusa, cometida por la Unión Soviética contra los oficiales del ejército polaco e intelectuales entre abril y mayo de 1940, luego de la anexión del Este de Polonia por parte de la URSS, haciendo cumplir el tratado de no agresión germano – soviético firmado en agosto de 1939. Se vio el porqué de la matanza, la impunidad de la misma y las constantes inculpaciones entre la Alemania nazi y a Unión Soviética al momento del descubrimiento de los cuerpos en las fosas comunes del bosque de Katyn y el quiebre de relaciones del Kremlin con el gobierno polaco en el exilio en Londres. Se vio también el rol del gobierno británico ante la matanza, y su decisión de apoyar incondicionalmente la versión soviética de la historia, incluso pasando por alto las pruebas presentadas por Alemania y la petición polaca de hacer justicia por los crímenes cometido, lo que motivó al gobierno británico a tomar esta decisión fue mantener unidos a los aliados en contra de Alemania. En el segundo capítulo se vio una de las batallas más sangrientas de la historia, Stalingrado. En primer lugar, vimos lo que fue la batalla en sí, el ataque alemán, la motivación que tenían en alcanzar el Cáucaso y la ciudad de Stalingrado, y la contra ofensiva soviética en la orilla del rio Volga. Pero nuestro énfasis estuvo puesto en las matanzas que cometieron los comisarios rusos en contra de sus propios soldados y oficiales que se retirasen del campo de batalla luego de emitirse la orden 227, redactada por Stalin, la 64 Redacción BBC Mundo (11 de noviembre de 2008). ¿Quién le lavó la cara a Stalin? BBC Mundo. Recuperado el 20 de diciembre de 2016, de: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7721000/7721913.stm cual planteaba básicamente, ¡ni un paso atrás! y quien se atreviese a hacerlo moriría en el acto con las ráfagas de balas de sus camaradas o seria transferido de inmediato a un batallón de primera línea de batalla, el más peligroso, para que pagara caro por su acto de cobardía. Por otro lado, también vimos la motivación que tenía Josef Stalin al decretar esta orden, cual fue la causa que lo llevó a redactar tan cruel orden. Se mencionó también la orden 270, en la cual se establecía que la familia de los desertores sería enviada a los gulags en Siberia a trabajos forzados, en caso de que un soldado huyera de la batalla y fuese considerado un traidor de la patria. También se mencionó que ocurrió con los soldados alemanes al mando del mariscal de campo Friedrich Paulus tomados prisioneros luego de la batalla de Stalingrado, los cuales fueron enviados a Siberia y de ellos muy pocos regresaron a Alemania. En el tercer capítulo se vio lo que fue la mayor tragedia marítima de la historia, el hundimiento del buque hospital Wilhelm Gustloff de la armada alemana, por parte de un submarino soviético S-13 al mando de Alexander Marinesko, a finales de la segunda guerra mundial, el cual llevaba refugiados civiles alemanes que escapaban de Prusia oriental ante el inminente avance del ejército rojo del Este hacia el Oeste. Primero se hace una pequeña reseña del buque, la participación que tuvo en la segunda guerra mundial y como se convirtió en un buque hospital de refugiados. Luego se señalan los acontecimientos de la noche del hundimiento, las condiciones climáticas, el número de tripulantes, de pasajeros y el número de víctimas del naufragio, que le daría el título tristemente célebre de ser la mayor tragedia marítima de la historia mundial. Por otra parte, se mencionó también de porqué a pesar de ser la mayor tragedia marítima de la historia no se le da la importancia que se merece, a diferencia de los hundimientos de los buques aliados. Por último, se revisó que pasó con los responsables soviéticos de la tragedia, si hubo algún juicio o este crimen quedó impune. En el cuarto y último capítulo vimos la batalla de Berlín, la cual fue la última de la segunda guerra mundial en Europa, hacia abril y mayo de 1945. Primero se vio la batalla en sí, la ofensiva soviética para tomar la ciudad y como los alemanes prepararon la defensa, el suicidio de Hitler y la cantidad de muertos que dejó la batalla en ambos bandos. Pero nuestro enfoque estuvo en las violaciones en masa perpetrada por el ejército en la capital alemana, los suicidios posteriores, como sobrevivieron a la batalla, cual fue la versión soviética de estos hechos y que rol tuvo el Estado alemán en años posteriores para hacerse cargo de aquellas mujeres, y si hubo o no justicia para ellas. También en este capítulo revisamos testimonios de mujeres de todas las edades que fueron violadas por los rusos durante la toma de Alemania y testimonio de sus propios verdugos soviéticos, y su motivación para realizar aquellos terribles actos. Además, hacemos una mención de porqué los crímenes rusos han sido olvidados en cierta medida, en comparación con los crímenes del régimen nazi de los cuales existe abundante material (archivos, fotografías, videos, etc.) Bibliografía Fuentes: Anónimo. Las Últimas Cartas de Stalingrado. Península, Barcelona, 2007. Gelfand, Vladimir. Diario de vida. Hillers, Marta. Anonyma Una mujer en Berlín. Frankfurt, ANAGRAMA, 1954 Moutier, Marie. Cartas de la Wehrmacht, la segunda guerra mundial contada por los soldados. Crítica, Barcelona, 2015. Sánchez, Rosalía. (08 de marzo de 2015). Las alemanas sufrieron 860.000 violaciones de los aliados. El mundo. Berlín. Recuperado el 21 de noviembre de 2016, de: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html Záitsev, Vasili. Memorias de un Francotirador en Stalingrado. Critica, Barcelona, 2014. Hall Allan (Domingo 3 de febrero de 2002) Violadas por el ejército ruso. Reportaje del diario El Mundo de España. Número 329. 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Universidad del Bío-Bío - Sistema de Bibliotecas
- Chile
History and Geography Secondary-School Teaching Degree
Author: Gustavo Eduardo Espina Gatica
Teacher's adviser: Dr. Félix Briones Quiroz
Chillán, 2016
At the beginning of April 1945, the Second World War in Europe was drawing to a close. The defeat of Hitler's Third Reich was inevitable: German war industry had been almost destroyed and fuel reserves were exhausted. Nevertheless, Hitler continued to indulge in fantasies and ordered men into suicidal battles against the Russians.
On April 16, Red Army artillery began the assault on Berlin. By April 20, Hitler's birthday, Soviet troops had entered the city from the north. This proved disastrous for the German defenders, whose main forces were concentrated in the west. Some German units also chose to surrender to the Americans rather than lose their lives at the last moment, reducing the number of troops defending Berlin. By April 24 the city was completely surrounded by the Red Army, preventing many German soldiers and civilians from escaping.
The defenders consisted largely of Hitler Youth boys, elderly men, First World War veterans, SS troops, and remnants of the nearly destroyed Wehrmacht. The battle was savage: the Red Army had to fight for every house and every street. Losses on both sides were enormous. German resistance was fanatical; defenders used ruins as fortifications and even called artillery and air strikes onto their own positions. The city was reduced to rubble while civilians sheltered in underground railway tunnels.
On April 28 Hitler married Eva Braun, at a time when the Red Army had already reached the city centre and was closing in on the Reichstag. On April 30 Hitler and his wife committed suicide in the bunker after ordering that their bodies be burned. Fighting for the Reichstag continued until the morning of May 1, when the red flag was raised above its dome. The last pockets of resistance surrendered on May 2.
After Berlin fell, many soldiers and civilians tried to surrender to the Western Allies because they feared Red Army revenge for atrocities committed in Soviet territory since June 1941. Germany formally surrendered on May 8, 1945.
| Strength | Killed or missing | Wounded | Prisoners | Civilian deaths | |
|---|---|---|---|---|---|
| USSR | 2,062,100 | 81,116 | 280,251 | — | — |
| Germany | — | 50,000 | — | 134,000 | 152,000 |
Source: author's compilation based on David M. Glantz, When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler, translated by Francisco Medina, JeSsE, 1995, p. 194.
| Tanks and self-propelled guns | Artillery | Aircraft | |
|---|---|---|---|
| USSR | 1,997 | 2,108 | 917 |
Source: author's compilation based on David M. Glantz, When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler, translated by Francisco Medina, JeSsE, 1995, p. 194.
Map of the Soviet attack on Berlin — source: http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/ofensiva-sovietica/berlin1.html
Soviet flag raised on top of the Reichstag — source: http://www.batallasdeguerra.com/2011/10/la-batalla-de-berlin.html
Civilians in Berlin fleeing the front — source: http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/ofensiva-sovietica/berlin3.html
German children recruited for the battle — source: http://www.batallasdeguerra.com/2011/10/la-batalla-de-berlin.html
House-to-house fighting in the streets of Berlin — source: http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/batallas/ofensiva-sovietica/berlin3.html
American newspaper reports Hitler's death — source: http://www.batallasdeguerra.com/2011/10/la-batalla-de-berlin.html
German population recruited — source: http://www.batallasdeguerra.com/2011/10/la-batalla-de-berlin.html
Germany's capitulation — source: http://www.batallasdeguerra.com/2011/10/la-batalla-de-berlin.html
The Russians have already arrived in Berlin. Death is part of everyday life; there is no authority and no one protects us. The only thing that remains is a certain discipline and hierarchy, and we protect one another within our own circle. We were completely cut off from the outside world: there were no newspapers, no news, no radio — only rumours reaching our shelter.
At the time we were terrified by Allied bombing. A bitter joke circulated through the streets of Berlin: “Better a Russian on the belly than an American on the head.”
One day a girl came to me and said that she had been raped. I do not know why, but I began writing down what she told me in my diary. The first sentence I wrote was: “What does rape mean?” and I answered the question in her words. She said: “They grabbed me, threw me on the ground, others stood around, one tore my underwear and raped me with particular brutality.”
I asked her how many times it had happened. “Five times,” she answered.
Some German men reproached women for allowing the “Ivans,” as they called the Russians, to rape them. Over time we learned ways of trying to avoid rape: mocking the men, defending ourselves through quick thinking rather than violence, and sharing information. But it did not always work.
Some women, realizing that rape was inevitable, looked for an “alpha” among the Russians — someone who could become their protector and provide food and security. In my diary I recorded only each woman's experience; I never asked names or details. I do not know whether this was right or wrong, but that is what I did.
Rape became an everyday subject of conversation among women. The questions were: Where were you raped? How many times? Who did it? Did the Ivans give you anything? Sometimes it became simply part of the routine: How many times today?⁴⁹
“Frau, komm! — ‘Woman, come here!’ — were the words we least wanted to hear from the Russians. I am eighty now and I still suffer from insomnia. I have never had a relationship; for me sexuality is synonymous with violence.
There were so many rapes that after the fighting ended I heard that the Catholic Church allowed women to have abortions. I remember the testimony of one woman who was thirty years old. She chose to remain anonymous. I myself was still a girl. Giving testimony is not easy, but I feel that I have to do it. I am the voice of the women who cannot speak.
I was close to several women who were raped by Russians. According to them, each was raped at least five times. I saw a ninety-year-old woman raped; she died soon afterwards.
I remember everything as though it happened yesterday. It was January 25, 1945. My mother told me I had to run because the Russians had arrived. I lived in Schneidemühl, in the former German region of Pomerania, now the Polish city of Piła. We left on a cattle train for Berlin, thinking it would be safer there. The Russians entered the train. I escaped to a small town so that my sister would no longer have to see what I had seen. I was raped twice in the morning and twice in the afternoon in a looted house.
And what was worse, elderly German women handed me over to save themselves, because I was the youngest. I cried so much that I ran out of tears.
For two weeks I was the sexual toy of a Russian officer until I escaped to a neighbouring town, where a family took me in. Fifteen months later I was reunited with my mother in Hamburg. In the years that followed she was cold toward me. Perhaps she was tormented by shame and guilt over what had happened to me, or by the fact that she and my sister had allowed me to run away alone.”⁵⁰
Gabriele Köpp
“The German cats we captured said that they were avenging their dead husbands,” the lieutenant wrote. “We must destroy them without mercy. Our soldiers suggest stabbing them through the genitals, but I would simply execute them.”
“On April 25 I met several German women. In broken German I asked where they were going and why they had left their homes. With horror on their faces they told me what had happened to them on the first night the Red Army entered the city,” he wrote.
“They stuck it in me here,” one girl said, lifting her skirt. “All night. They were old; some had pimples. Everything was organized in shifts, and there were at least twenty of them,” she said before bursting into tears.
The girl suddenly threw herself at me and said: “You can sleep with me. Do anything you want to me — only you!”
Vladimir Gelfand's diary
Source: http://www.bbc.com/
“Red Army soldiers in Berlin and everywhere else were little more than thieves and rapists, and in many cases murderers as well. A German girl whom I later employed as a secretary told me that when she was seventeen she had to be hospitalized after escaping Berlin and reaching our lines; seven Russian soldiers had raped her and her mother in turn in their apartment... altogether 230 German women there were raped.”
Gelfand, Vladimir. Diary.⁵¹
They were treated in the same hospital on the same day as a result of rape and brutal treatment.
Today she is ninety. She recalls that when the Red Army entered her Berlin district, tanks were already standing in the street. All the residents had taken shelter in the cellar of their building.
During one night of bombardment she left the shelter to find a piece of rope on which to hang a lamp. Two Soviet soldiers suddenly caught her and threatened her with pistols.
“They both raped me. I thought they would kill me,” she remembers.
Ingeborg had never before spoken about her painful experience; it seemed too difficult to tell anyone. “My mother liked to boast that her daughter had not been touched,” she says.
Source: http://www.bbc.com/
⁵² BBC Mundo, May 8, 2015, “The Hidden Drama of the Mass Rapes during the Fall of Berlin,” retrieved August 18, 2016.
The study cites a wartime text attributed to Soviet Jewish writer and propagandist Ilya Ehrenburg during the early stages of the capture of Berlin:
“Kill! Kill! There is nothing in the German race but evil, none among the living, none among the unborn, nothing but evil! Follow the precepts of Comrade Stalin. The fascist beast must be destroyed once and for all in its lair. Use force and break the racial pride of these German women! Take them as your war trophies! As you advance, kill them, noble soldiers of the Red Army.”
“We were young and strong, and we had been without women for four years, so we tried to catch German women... Ten men raped a girl; there were not enough women, all of us were from the Soviet Army. We raped a girl of twelve or thirteen. If she screamed, we gagged her with a rag. We thought it was fun. Now I cannot understand how I could have done it. A boy from a good family... but that boy was me.”
A Soviet Army telephone operator recalled:
“When we occupied each town, we had three days to loot and... rape. Of course, it was not official, but after three days you could be court-martialled for it. I remember one man who raped a naked German woman with a hand grenade between her legs. Now I am ashamed, but I was not ashamed then... Do you think it was easy to forgive [the Germans]? We could not stand seeing their clean white houses intact, with roses. I wanted them to suffer; I wanted to see their tears... It took me decades to feel compassion for them.”
Vasily Grossman, special correspondent for Krasnaya Zvezda, the Red Army newspaper, also recorded disturbing scenes:
“Terror in the eyes of women and girls... Terrible things are happening to German women. A polite German man whose wife has received the ‘new visitors’ — Red Army soldiers — explains with expressive gestures and broken Russian that today she has already been raped by ten men... From an open window come the screams of women... Women and girls are safe only while he [a Jewish officer] is there. When he leaves, they all scream and beg him to stay.
Soviet girls who were in concentration camps are suffering terribly now. Tonight some of them are hiding in our correspondents' room. During the night we were awakened by screams: one of the correspondents could not resist temptation.
Now we are meeting German civilians, and our soldiers are making good use of the German women.
There are many women around, but they do not understand a word of Russian. That is even better, because we do not have to tell them anything or ask questions: just point your Nagant [pistol] and shout, ‘To bed!’ A few minutes and it is all over.
We are deep in East Prussia, where we are giving the Prussians such a beating that feathers are flying; our boys have already tested all the German women.”
⁵³ Letter of a Red Army soldier, February 1945.
Many young girls were raped. The researcher spoke with women who had been thirteen or fourteen at the time and had not even understood what was happening to them. For many, the experience meant that later they could never again sleep with a man because of their revulsion toward sexual intercourse.
Violence occurred in streets, cellars, and homes, in front of children and other people. One girl was repeatedly raped by ten Russians in succession. She said: “It shaped my life as a woman. I promised myself I would remain alone forever.”
⁵³ Svetlana Alexievich, War's Unwomanly Face, Moscow, 1985.
⁵⁴ Helke Sander, Liberators Take Liberties, Berlin, 1992.
A sculpture by Polish artist Jerzy Bohdan Szumczyk depicting a German woman being raped by a Soviet soldier was installed in Gdańsk, Poland. Source: http://www.exordio.com/blog/uncategorized/embajador-ruso-critica-escultura-de-violacion-durante-la-guerra.html#axzz41jYvkcFa
As noted above, Soviet soldiers entered German territory with a desire for revenge and unleashed their anger on the German population; the testimonies quoted above are offered as evidence. The study states that in Berlin alone around 130,000 women aged twelve to eighty were raped, and that across Germany the figure reached roughly two million. It further claims that around ten percent of the victims committed suicide either immediately or later.
Berlin's residents knew of the danger they faced because information had already circulated about mass rapes committed by the Red Army in East Prussia. Hitler had ordered that no one — neither women nor children — be evacuated from the city. German women therefore hid in cellars, where they had to live, eat, wash, and sleep. At times they had to go outside for water, risking capture by Soviet soldiers. Women became coveted trophies for the victors.
At night Red Army soldiers descended into the cellars looking for women. Sometimes they took a mother, daughter, and grandmother at the same time. Men who tried to intervene could be killed. When one woman was taken away, the others knew that their turn might soon come. Some preferred suicide to capture. Mornings could be somewhat safer, when soldiers were exhausted or drunk after the night's violence, but everyone understood that the soldiers would return for women and property. Soviet soldiers looted apartments, taking paintings, furniture, jewellery, watches, gold, and anything of value.
Germany itself held large quantities of valuables looted from countries conquered by the Third Reich since 1939. Russians and Americans also removed German scientists in order to use their knowledge and technology in the interests of the emerging superpowers.
Red Army soldiers consumed large quantities of alcohol. The Germans had not removed alcohol before the battle, which the study calls a strategic error. Intoxicated Soviet soldiers could become particularly brutal and lose control. Even after victory, when combat ended and something resembling celebration began, looting and rape continued with the same ferocity.
At night the danger was especially great. Women even hid in attics to avoid assault. Sometimes they quarrelled among themselves over who should take turns going outside for water. The desperation was so severe that women sometimes caused disturbances in shelters simply in order to gain a chance to leave.⁵⁵
Unfortunately, the suffering of German women did not end with the war. As a saying from the Battle of Berlin put it: “Enjoy the war, because the peace will be terrible.”
The position of women worsened. After Berlin's capitulation, the German capital was occupied not only by Soviet troops but also by American, British, and French forces. Under the Yalta arrangements of February 1945, all of Germany was divided among four powers. Although Allied abuses have historically received less attention, Allied soldiers also committed sexual violence against German women.
The study gives an estimate of around 860,000 women raped by Allied soldiers in the postwar years. Victims included girls as young as seven and elderly women. American soldiers, too, were implicated in mass rape.
“There was no running water in the city, and my mother and I went to fetch water with buckets. On a bridge American soldiers stopped us. They told my mother to go on and kept me behind. They pushed her to the other side of the bridge. She did not take her eyes off me, but she could do nothing,” recalled Elfriede Seltenheim.
This happened in a suburb of Berlin. The girl was taken to barracks, where American soldiers raped her day and night for a month.
“I do not remember screaming. I was terrified,” she says.
Today she is eighty-five. She never sought justice or compensation. “I lost my smile forever. Then I lost my tears too. I can tell you one thing: you can live without a smile, but you cannot live without tears.”
More than seventy years have passed, yet crimes committed by Allied soldiers — Soviet and American — are still often left unspoken. Elfriede's family tried to escape Soviet rape but ultimately became victims of Americans, undermining the myth that liberators never committed crimes against German civilians.
No more precise figure has emerged in recent years for how many German women were raped after Germany's surrender on May 8, 1945. The calculation is complicated further by reports of assaults continuing until 1955. Estimates cited by the study put the total number of victims at around 860,000, including approximately 190,000 raped by American soldiers. These figures began to be discussed only recently, and because many women chose silence, the true number may have been higher.
In the first days of occupation, a general sense of relief prevailed: Americans and Russians celebrated victory, while Germans celebrated the end of the war. But once the guns fell silent, a new nightmare began. Soldiers entered houses one after another, taking valuables — watches, bicycles, radios, sunglasses, jewellery — and in some cases raping girls and women before leaving.
For a long time these women remained silent. Their shame was overwhelming. Violence against them became almost ordinary, while the authorities of postwar Germany preferred not to see the crimes. Justice did not follow.
Russian soldiers pursue a German woman after the capture of the German capital, when the war had already ended.
Source: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html
The study states that there is no doubt that most mass rapes in Berlin were committed by Soviet soldiers, but emphasizes that comparable abuses were also committed by Americans and continued in some form until 1955, remaining largely invisible in later historical narratives. The United States had about 1.6 million military personnel in Germany, making discipline difficult to control everywhere. Many abuses were not recorded by the occupation commands or by the German government; much surviving documentation instead comes from German church records, which noted the effects of foreign occupation on local communities.
Parish priest Michael Merxmüller wrote: “Eight girls and women were raped, some of them in the presence of their parents.” Father Andreas Weingand recorded: “The saddest thing in his time was the rape of three women — a married woman, a single woman, and a sixteen-and-a-half-year-old virgin — by drunken American soldiers.” Father Alois Schiml of Moosburg wrote that the military government required a list of all residents and their ages to be posted on every house door; after this order, seventeen girls and women were taken to hospital following repeated sexual assaults.
The most horrifying church record concerns a seven-year-old girl who was raped and later died from a venereal disease, while the oldest woman listed as a rape victim was sixty-nine.
Soldiers sometimes asked local authorities for permission to remove German women from their homes, requesting groups of fifteen women every two weeks under the pretext that they would be used for domestic or secretarial work. The study argues that such forced labour arrangements could conceal sexual abuse. Some women were threatened, while others, because of guilt or shame, never reported what had happened.
Another practice attributed to Allied soldiers was nocturnal “hunting” for women in Berlin. One testimony says:
“One night there was a knock on the door. Seven armed American soldiers were there. They demanded that food be prepared for them, and then they raped my grandmother and my mother. Neither my mother nor my grandmother ever spoke about it.”
Maximiliane, the daughter of an American who raped her mother, grew up without knowing who her father was. Years later she said: “I began to suspect something when I wanted to go on a study trip to the United States... My mother became completely destabilized, and after several months of tension my cousin finally told me what was behind it.”⁵⁶
Soldiers passed information among themselves about where defenceless women and girls could be found.
“What struck me most in all the years since I learned what happened was that my mother simply accepted it. In her mind she belonged to the circumstances, to the defeated side, and somehow she had to accept it as punishment. She never spoke about it,” Maximiliane remembered painfully.
⁵⁶ Rosalia Sánchez, March 8, 2015, “German Women Suffered 860,000 Rapes by the Allies,” El Mundo, Berlin, retrieved November 21, 2016: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html.
July 1945. Allied soldiers pursue German women.
Source: http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/08/54fadb85268e3ee0518b4570.html
Months after the war ended, rape remained common. There were also sexual relationships entered into as a means of survival, or obtained through bribery with potatoes, chocolate, or any other food. Many women and girls were driven into prostitution in exchange for whatever food they could get. Hunger was so severe that they had little alternative. A saying heard in Berlin claimed that it had taken the Americans and Russians six years to defeat German men, but now they could “defeat” German women with a single chocolate bar.
American propaganda promoted the image that German women were attracted to American soldiers, which the study argues encouraged further sexual activity of this kind.
Another painful consequence of mass rape was the birth of children conceived through rape and of children without acknowledged fathers. The study cites estimates that five percent of children born in postwar West Germany resulted from rape, roughly 1,900 births; applying an assumption of one birth per one hundred assaults produced the figure of 190,000 rapes. By the end of the 1950s, according to the figures cited, around 400,000 children in Germany had been born from rape or survival relationships involving the four occupying powers; about 300,000 were attributed to Soviet soldiers, while only the French government is said to have taken responsibility for supporting children without fathers.
Hospital records also described the condition of women and girls subjected to severe sexual violence: “Besides the raped women, many women were beaten with whips or cut with knives.” Judicial archives record thirteen-year-old girls who committed suicide after gang rape, hanging themselves from the rafters of their homes or poisoning themselves with vinegar.
Otto N. recalled: “My thirteen-year-old niece was raped in the neighbouring room by fourteen Russian soldiers. My wife was dragged into a barn and raped there as well, and the next morning, before they left the farm, they did it again. I have to carry on my conscience for the rest of my life the fact that I could not prevent it, that I could not act.”
One of the testimonies that attracted the authors' greatest attention because of the brutality described was that of the young officer Leonid Rabichev, who many years later wrote about atrocities he said he had witnessed.
“...Women, mothers and daughters, lie to the right and left along the route of the Soviet troops,” he wrote, “and in front of each one is a noisy army of men with their trousers down.”⁵⁷
⁵⁷ Catherine Merridale, Ivan's War: The Red Army, 1939–1945, cited edition, p. 1451.
“Women who are bleeding or losing consciousness are pushed from the road into the ditch,” Rabichev continued, “and our men shoot those who try to save their daughters.”
Nearby stood a group of “smiling” officers, one of whom “was directing them, or rather regulating everything, to ensure that every soldier without exception took part.”⁵⁸
That night Rabichev and his men were sent to spend the night in an abandoned German children's home.
“In every room there were corpses — the bodies of children, elderly men and women who had apparently been raped before they died. We were so tired,” Rabichev wrote, “that we stretched out on the floor between them and fell asleep.” Eventually even the presence of corpses no longer disturbed them.
German women and children raped and killed.
Source: http://redpatrioticargentina.blogspot.de/2011/09/la-frase-de-zinoviev.html
⁵⁸ Catherine Merridale, Ivan's War, cited edition, p. 1452.
⁵⁹ Ibid.
German children raped and killed by Russian servicemen.
Source: https://ser1889.wordpress.com/2009/11/
Rabichev later described entering another building and finding the bodies of several women who had been raped and then mutilated one after another, each with an empty wine bottle inserted into her vagina. He wrote that at this point his courage began to fail him.⁶⁰
⁶⁰ Ibid., p. 1453.
According to Catherine Merridale, historian and specialist in Russian history, one factor that encouraged Soviet soldiers to commit such crimes was that compassion toward female victims was actively discouraged, while group pressure among soldiers bound the men together and made them accomplices in one another's acts. Historian Miriam Gebhardt advances a similar interpretation, pointing to possible causes including “propaganda of revenge, painful experiences suffered in the soldiers' own countries, and a degrading image of German women in the press and among the troops.”
The study also returns to factors already mentioned several times: excessive alcohol consumption among Soviet soldiers and the patriarchal nature of Soviet society, in which earlier humiliations could supposedly be “balanced” through the rape of enemy women.
In the postwar period the German state did not provide additional data about women raped during the Battle of Berlin or the subsequent occupation. Nor did it offer psychological help to these women, preferring silence about what had happened. Many victims were also mistreated and condemned by their own compatriots for having supposedly “allowed themselves to be raped.” Unwanted pregnancies, abortions, venereal disease, and abandonment of newborn children increased sharply. The women were left with guilt and virtually no outside support.
The Red Army high command defended itself by claiming that sexual assaults were isolated incidents and denying that they had occurred on a mass scale. The problem nevertheless became so visible that even France, an ally of the USSR, expressed irritation.
Molotov, the Soviet foreign minister, said accusations of rape by Soviet troops were Western propaganda intended to discredit the USSR. The Soviet leadership clearly did not want the image of the liberators of Europe from fascism to be tarnished.
Films such as Schindler's List and Sophie's Choice, dealing with Nazi crimes during the Second World War, have become firmly embedded in Western collective consciousness. But where, the study asks, are the feature films and documentaries about Soviet war crimes? Millions of people — Jews, Roma, communists, homosexuals, Jehovah's Witnesses, and disabled people — were murdered in Nazi concentration camps. Yet millions of others also died in the Soviet Gulag system. Why, then, is attention focused so overwhelmingly on Nazi crimes?
For many years Stalin ruled the Soviet Union in parallel with Hitler's rule in Germany — two of the most brutal dictatorships in history. Both systems authorized mass repression, concentration camps, deportations, and camp systems that cost millions of lives. Under Stalin, people were deported to remote regions and forced to work in mines, logging operations, or enormous construction projects. This helped the USSR accelerate industrialization and establish itself as a world superpower.⁶¹
Stalin ruled the Union of Soviet Socialist Republics from 1924 to 1953.
Source: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm
Some historians argue that Stalin's Gulag was also “forgotten” because life outside the camps was itself extraordinarily harsh. By then the Russian people had already endured the First World War, revolution, collectivization, famine, repression, and the Nazi invasion. The Soviet Union was hardly a place where life could be described as peaceful. In the words of former prisoners, life outside the barbed wire was not synonymous with freedom: for many, Russia itself seemed like one enormous “prison,” merely more or less deadly than the Gulag.
Another explanation for the silencing of Stalinist crimes was the political necessity of preserving Stalin's positive image as an ally in the struggle against Hitler. The USSR was part of the anti-Hitler coalition, and it was in the West's interest not to emphasize the crimes of the Soviet leadership.
In addition, Soviet crimes are much less visually documented. There are comparatively few photographs, films, or documentary images, unlike Nazi crimes, which were recorded in great quantity. As Washington Post journalist and Gulag: A History author Anne Applebaum has observed, “in a society based on visual perception, what is not shown seems not to exist.”
In the Gulag, prisoners died from hunger, cold, exhaustion, or at the hands of executioners. Yet such deaths often do not produce the same public revulsion as the murder of Jews in gas chambers or Nazi medical experiments. For many observers, the destruction of one people by another — racial extermination — appears more immediately recognizable as a crime than crimes committed by a government proclaiming itself the representative of the oppressed and the liberator of workers everywhere.
A comparison between Nazi concentration camps and Soviet Gulag camps shows that both systems attacked human dignity, broke the will of prisoners, and destroyed individual identity. In both cases the state constructed an image of the enemy: Jews, communists, Roma, and homosexuals in Nazi Germany; kulaks, Trotskyists, and “enemies of the people” in the Soviet Union.
There were also differences. Soviet camps had an economic function alongside political repression: prisoners were used as cheap labour. Stalin's regime removed unwanted people while simultaneously solving labour shortages in Siberia and on industrial construction sites. Forced labour also existed in the Nazi camp system, but in many camps the central goal was physical annihilation, above all of the Jewish population.
Being sent to the Gulag did not always mean a death sentence. Some prisoners survived, served their terms, and even returned home. In Auschwitz, Treblinka, or Majdanek the chance of survival was minimal, and escape was nearly impossible.
The most striking difference between the two systems, however, is how they are remembered today. One regime has been formally condemned by the entire world and has become synonymous with absolute evil; the other remains partially concealed, with its crimes incompletely understood.
Stalin was responsible for the deaths of millions of people, yet somehow avoided a universal historical judgment. Hatred and contempt that one might have expected to be directed toward him fell overwhelmingly instead upon his rival Adolf Hitler. Why was the Soviet leader spared a level of condemnation that, according to the study, he clearly deserved?
British historian Laurence Rees once recalled with astonishment seeing a portrait of Stalin on a wall while walking through a university in Britain:
“I saw the image of one of the greatest mass murderers in history,” he said, “and yet he seemed to be being honoured — or perhaps the picture was simply being used to cover a damp wall.”
What shocked him was not the picture itself but the absence of any reaction: no one protested. “I asked myself what would happen if Hitler were on that wall instead of Stalin. It would surely provoke a wave of protests.”
From this critical perspective on historical memory, Stalin emerged from the Second World War in a far better moral position than he deserved. He was personally responsible for the deaths of millions of innocent people — executed, tortured, deported, starved, or worked to death. Anyone familiar with his biography knows his violent, paranoid, and repressive nature. Yet there were several reasons why Stalin's image remained in the shadows or was even embellished for so long.
One reason was that Western political and media culture long maintained a positive image of the Soviet Union as an ally in the anti-Hitler coalition. To Americans Stalin was “Uncle Joe,” and to the British “good old Joe.” During the war he was heavily romanticized.
Allied newspapers, especially in Britain, actively helped build this myth. George Orwell, author of the satirical fable Animal Farm, had in earlier years taken a sympathetic view of the Soviet project and did not initially make repression the centre of his attention. In the United States, the January 1943 issue of Time placed Stalin on the cover as “Man of the Year,” while the magazine had written the previous year that “1942 was a year of blood and strength,” in an admiring tone.
This tendency to conceal or justify Soviet crimes became part of the ideological equation of the Second World War and the Cold War. The image of the Soviet Union as liberator of Europe from fascism became so powerful that it overshadowed the truth about camps, repression, and mass executions inside the USSR itself.⁶³
Source: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm
The man whose assumed name derived from the Russian word for “steel,” and whose English form “Stalin” could evoke the idea of a “tough guy,” was named Time's Man of the Year for 1942. The article said that “Stalin's methods were harsh, but they paid off.” Another article, published in Life in 1943, claimed that the Soviet Union was much like the United States: its people were like Americans, dressed like Americans, and thought like Americans. Most astonishingly, the American press even compared the NKVD — the Soviet political police responsible for mass repression and Stalin's purges — with the FBI.
Stalin and his government in 1938, together with Nikolai Yezhov, head of the NKVD secret police, at far right.
Source: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm
The greatest contribution to whitewashing Stalin's image, however, came from the Warner Brothers film Mission to Moscow, based on the book by former U.S. ambassador to the USSR Joseph Davies. Both the book and film present Stalin as a paternal leader of the Soviet Union, responsible for rapid industrialization and for “necessary sacrifices” supposedly required to protect the Soviet state during the purges.
The film's producer, Robert Buckner, later admitted that the work had been “one of the greatest hoaxes” and called it “a convenient lie for political purposes.”
After Stalin's death in the 1950s the film was condemned, perhaps because the Cold War had begun. During the war, however, it served as propaganda even though crimes of the Stalinist regime were known in both the United States and Britain.
The Allies knew of the brutality of Stalin's regime by the early 1940s. Nevertheless, U.S. President Franklin Roosevelt and British Prime Minister Winston Churchill deliberately censored information concerning Soviet crimes in Poland, which the USSR had occupied after the Molotov–Ribbentrop Pact of 1939 assigned eastern Poland to the Soviet sphere.
One crime they were especially eager to conceal was the Katyn massacre, in which thousands of Polish officers were killed by the NKVD. The U.S. and British governments did not emphasize Stalin's crimes because the Soviet Union was a vital ally against Nazi Germany; preserving the military partnership took priority over confronting the repression.
The “Big Three”: Churchill, Roosevelt, and Stalin in 1945.
Source: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7725000/7725848.stm
The larger problem, the study argues, is that at different times there have been too many “convenient” lies, and this continues. It expresses the hope that ordinary people, not only historians, will one day understand how brutal Stalin's regime in the USSR was. The same should be expected of students who sometimes glorify the Soviet dictator, perhaps because of ideological sympathy. Such sympathy does not justify failure to condemn the atrocities of his dictatorship. These crimes, it argues, should be condemned as firmly as those of the Nazi regime.⁶⁴
This study analyzed war crimes attributed to the armed forces of the Soviet Union during the Second World War — first against Poles in 1939–1940, and later against Germans in 1942–1945.
The first chapter examined the concept of a war crime and its relevance to the aims of the research. Particular attention was paid to the Katyn massacre near Smolensk, in what is now the Russian Federation, where in April and May 1940 the NKVD, acting on orders from the Soviet leadership, executed thousands of Polish officers and members of the intelligentsia. This followed the Soviet annexation of eastern Poland under the non-aggression agreement between Germany and the Soviet Union concluded in August 1939. The massacre went unpunished, while the Nazi and Stalinist dictatorships accused each other. After the mass graves in the Katyn Forest were discovered, relations between the USSR and the Polish government in exile in London were finally severed. Despite extensive evidence, the British government sided with Moscow, disregarding both the Polish position and German claims in order to preserve the anti-Hitler coalition.
The second chapter analyzed one of the bloodiest battles of the Second World War, Stalingrad. Alongside the course of the battle and its strategic goals — including control of the Caucasus and access to the Volga — the chapter examined crimes committed by Soviet political officers and commanders against their own soldiers. It focused especially on victims of Stalin's Order No. 227, “Not One Step Back!”, which led to the execution of deserters and soldiers retreating under Wehrmacht pressure.
Source: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7721000/7721913.stm
Order No. 227 emphasized: “Not one step back!” Those who dared retreat could die from the bullets of their own side or be sent into penal battalions at the most dangerous point of the front to “atone” for cowardice. The study also examines Stalin's motivation: to stop retreat at any cost and restore discipline. Order No. 270 is also discussed; under its provisions, the family of a deserter could be arrested and sent to Gulag camps in Siberia. This harsh discipline extended even to prisoners: German soldiers of Field Marshal Friedrich Paulus captured after Stalingrad were sent to Siberia, and only a small number later returned to Germany.
The third chapter dealt with what it describes as the largest maritime disaster in history: the sinking of the Wilhelm Gustloff, which was carrying German refugees fleeing the Red Army advance in East Prussia. The ship was torpedoed by the Soviet submarine S-13 under Alexander Marinesko during the final months of the war. The chapter gives a short history of the vessel, its wartime use, its conversion for medical and transport purposes, and details of the catastrophe, including weather, crew and passenger composition, and the total death toll. The event exceeded the Titanic in fatalities but, the study notes, remains overshadowed in public memory. It also examines the fate of the Soviet submarine commander and asks whether he bore responsibility or whether the tragedy remained unpunished.
The fourth and final chapter examined the Battle of Berlin, the last major European campaign of the Second World War, fought in April and May 1945. It considered the Soviet offensive, the defence of the city, Adolf Hitler's suicide, and losses on both sides. Particular attention was given to mass rape attributed to Red Army soldiers in the German capital, suicides among women who experienced the violence, living conditions in the destroyed city, and the role played by the German state in later decades — whether it helped these women and whether justice was ever restored.
The chapter presents testimony from victims of different ages who suffered sexual violence as well as candid admissions by soldiers who participated in such crimes. It raises questions about their motivation and moral condition. It also addresses a central problem of memory: why Soviet crimes were forgotten while crimes of the Nazi regime were widely documented and acknowledged. The study notes that Soviet crimes have a much smaller body of photographic and film evidence, and that Stalinist propaganda and postwar silence helped push these events out of collective memory.